Fotografía analógica: primeras características y origen

Érase una vez, un mundo en el que las fotografías no se componían por algoritmos de ceros y unos.

En él, las fotografías no eran instantáneas y comprobar el resultado de tu captura podía ser una cuestión de varios días e incluso de semanas.

No existían sensores, se sustituían por una película recubierta de una emulsión sensible a la luz de sales de plata.

El revelado no tenía que ver con Lightroom sino con un cuarto oscuro y una serie de productos químicos. La iso era fija y no variable. Las tarjetas de memoria eran reemplazadas por carpetas clasificadoras de negativos. El enfoque no se hacía desde un botón sino manualmente. Las dobles exposiciones no entendían de Photoshop sino de una gran agudeza al realizar el disparo. Y podría seguir dando más ejemplos.

Este mundo fue (y es) la fotografía analógica, algo para muchos desconocido pero que hasta hace tan solo un par de décadas, era el único modo de capturar una fotografía.

Este artículo pretende ser el primero de una serie en la que tratar el proceso fotográfico con película, algo que os aseguro, es apasionante.

 

Analógico vs digital

Pese a todo esto, si eres usuario de una cámara digital no desesperes, sabrías desenvolverte en el mundo de la fotografía analógica.

El funcionamiento de estas cámaras no difiere demasiado del de una cámara digital, obviamente quitando (casi) todo lo relacionado con la electrónica (excepto en los modelos analógicos más modernos que ya contaban con muchas ayudas automáticas).

 

¿Cómo funciona una cámara analógica?

En primer lugar, debemos saber que al igual que en la fotografía digital, debemos controlar los tres parámetros del triángulo de exposición:

  • Velocidad de obturación
  • Apertura de diafragma
  • Sensibilidad ISO (llamada ASA en el caso de las cámaras y carretes más antiguos)

 

Los dos primeros son completamente modificables por el fotógrafo al igual que en una cámara digital (aunque en vez de controlarlos a través de botonería tendremos que hacerlo manualmente mediante ruletas).

En el caso de la ISO / ASA tenemos que tener en cuenta algo realmente importante y que es una de las mayores entre el sistema digital y la fotografía analógica.

¡EL VALOR ISO / ASA ES FIJO!

Al carecer de sensor (que en el sistema digital es quien porta la sensibilidad), esta recae en la película de nuestro carrete. Es decir, dependiendo de qué carrete montemos en nuestra cámara tendremos una u otra sensibilidad.

Tenemos carretes de sensibilidad 100 (Ilford Delta 100). 125 (Ilford FP4 PLUS 125). 400 (Kodak Tri-X 400). E incluso 3200 (Ilford Delta 3200).

Aunque este último tiene una sensibilidad “real” de 800 pero aguanta forzados hasta 3200, aunque esto lo dejaremos para más adelante.

 

¿Y cómo mido de luz?

Como he dicho, este tipo de cámaras, al menos los modelos más antiguos, son prácticamente 100% mecánicos y no disponen de ninguna ayuda electrónica. Excepto un par de pilas (normalmente de tipo botón) que hacen funcionar un fotómetro (ya puedes respirar de nuevo).

Este fotómetro (CdS y posteriormente de Selenio) suele contar con una aguja que gira a izquierda o derecha para indicar sub / sobreexposición y aunque es algo arcaico y mucho más lento en su medición que cualquiera de los actuales, nos facilitan mucho la vida a la hora de disparar este tipo de cámaras.

Tipos de carretes para fotografía analógica

Simplificando mucho podemos reducir los carretes a tres grandes grupos.

Por un lado, dependiendo del tamaño de la película podemos clasificar los carretes en formato de 35mm (también conocidos como carretes de 135mm) y de 120mm (o de medio formato), cada cámara utilizará un tipo. Pero en un uso de aficionado son más habituales los de 35mm (los de toda la vida).

Por otro, dentro de cada uno de ellos podemos distinguir entre los carretes a color y en blanco y negro.

También es importante saber, que al menos en el caso de los carretes de 35mm, tenemos películas de 24 o 36 exposiciones.

Cada uno de ellos tiene sus especificaciones y características (grano más fino o grueso), acutancia, latitud de exposición, etc, pero en eso ya profundizaremos en otro episodio.

¿Por qué disparar en analógico en 2019?

Esto es algo personal, a lo mejor en tu caso no lo encuentras sentido hoy día a disparar carrete.

Ten en cuenta que la fotografía analógica es algo “cara”.

Un carrete, de media, nos puede costar entre 5 y 6€, eso de base, de ahí para arriba casi lo que quieras. El revelado en laboratorio ronda los 6/8€ y el digitalizado (escaneado del negativo) otro tanto. Y si ya quieres las fotos impresas, la cosa se dispara.

Por tanto, desde que disparamos el carrete hasta que tenemos nuestras fotos digitalizadas en nuestro ordenador, hemos podido gastar en torno a 20/25€ por 36 fotografías.

Pero es precisamente este gasto, lo que nos puede ayudar y mucho a aprender fotografía. El hecho de que cada obturación nos cueste cierto dinero nos hace pensar dos veces si lo que vamos a capturar merece la pena el gasto.

Buscamos un encuadre, otro, pensamos si darle más o menos profundidad de campo (repasa el artículo que publicamos sobre profundidad de campo), le damos una vuelta (o dos) a si los parámetros elegidos son adecuados, y todo esto sin haber obturado una sola vez. Te darás cuenta de que tu ratio de fotografías buenas aumenta drásticamente.

Esto, es pensar en fotografía, y de esta manera aprenderemos a marchas forzadas.

 

Control absoluto de tus imágenes

Si vienes del mundo digital pensarás que es un sinsentido gastar cerca de 1€ cada vez que hacer click en el obturador, que estos trastos pesados no dan la calidad de imagen de un RAW, que resulta aparatoso cargar con otro equipo y además con carretes, etc…

Sin embargo, te aseguro que esto engancha. Si empiezas a disparar en película, pronto sentirás inquietud por saber más. Después por cómo revelar tú mismo tus propios negativos (y esto, además de hacerte ahorrar muchísimo dinero, te permite tomar el control sobre tus fotografías). Y después por el digitalizado (si quieres copias digitales de tus fotografías) o del ampliado (si quieres tus copias en papel).

De esta manera, obtendrás unas fotografías “hand made”, auténticas, con tu propio sello, y sin ayudas algorítmicas.

Y así, tus fotografías dejarán de ser ceros y unos, para pasar a ser obras únicas.

 

¿Te animas a probar la fotografía analógica?

Si te he conseguido despertar, aunque solo sea una pizca de inquietud por este mundo, echa un vistazo por Instagram utilizando hashtags como #disparafilm #35mmfilm #120film #filmisnotdead #filmphotography #analoguevibes (entre muchos otros) y verás de lo que son capaces estas viejitas 😉

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