¿Existen motivos para pasar a Mirrorless?

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¿El adiós al espejo?

Hoy por hoy, existe una imparable corriente de fotógrafos y videógrafos que están jubilando sus cámaras con espejo para pasar al sistema mirrorless.

Con sus ventajas e inconvenientes, este “nuevo” sistema ha llegado para quedarse y el futuro es suyo, o así parece que todo lo hace presagiar.

Yo mismo soy “víctima” de esta migración masiva, y desde hace pocas semanas aparqué la que era mi cámara de cabecera, mi Nikon D750 de la que hablamos hace unos meses en este mismo blog, para pasar a un sistema mirrorless más moderno, concretamente con una Sony Alpha 7III.

Este post, en el que hablaré en primera persona de mi experiencia al pasar a Mirrorless y expondré los motivos de este cambio, pretende ser una pequeña guía de ayuda para todos aquellos indecisos que no terminan de dar el paso al sistema sinespejista.

¿Quieres saber si existen motivos para pasar a Mirrorless? Acompáñame.

 

Motivo(s) que me hicieron cambiar de sistema

Si hablamos en términos generales, mis motivos para pasar a sistema Mirrorless podríamos decir que fueron únicamente dos.

La grabación de vídeo y el menor tamaño de sus cuerpos de cámara (y en general también de sus lentes).

 

Vídeo

En cuanto al vídeo, por todos son conocidas a estas alturas las capacidades en este apartado de, en este caso, las cámaras Sony sin espejo. Algo que contrasta de frente con las escasas prestaciones que me ofrecía una cámara como la D750.

Cierto es que estoy comparando un modelo actual (A7III) con uno de 2014 (D750), pero en el año 2019, el buque insignia de Nikon (D850) sigue sin tener notables mejoras respecto a sus modelos de la competencia, así que para ser más justos vamos a establecer comparativa en este apartado con esta última.

Ambas tiene capacidad de grabar 4k a un máximo de 30fps, o si queremos grabar una cámara lenta, tenemos la posibilidad de bajar la resolución a HD y grabar a 120fps, en compresión 4:2:0 y una profundidad de color de 8 bits.

En la A7III (y en sus hermanas mayores y menores) tenemos la posibilidad de utilizar los perfiles Slog 2 y 3, con los que optimizaremos el rango dinámico del sensor. En el caso de la nikon, los perfiles planos de los que disponen, aunque hacen un buen trabajo, no llegan al nivel de los perfiles logarítmicos de Sony, con los que se lleva años trabajando a n¡vel profesional en cine.

Ambas cuentan con la ayuda para el MF focus peaking, pero en el caso de la Nikon únicamente en HD, mientras que en la Sony disponemos de dicha ayuda en cualquier resolución. Por supuesto también cuentan con zebra para una conseguir una mejor exposición.

Hasta aquí, aunque la mirrorless A7III destaca un poco sobre la Nikon, están bastante parejas, equilibrio que se rompe inmediatamente si hablamos sobre AF o estabilización.

El autofoco de la A7III (heredado de la todopoderosa A9) es sencillamente, sino el mejor, uno de los mejores del mercado, y su detección de rostros y enfoque al ojo (no compatible con 120fps) es sublime.

En cuanto a estabilización, aunque nikon dispone de muy buenos (y caros) objetivos con VR incorporado, la incorporación de estabilización de 5 ejes en el propio sensor marca la diferencia a favor de Sony. Además, esta estabilización puede ser complementada con objetivos también estabilizados, lo que nos ofrecerá unas tomas aún más estables.

 

Tamaño

Sobre el tamaño de sus cuerpos y lentes, es verdaderamente sorprendente la primera vez que sostienes en tus manos un cuerpo mirrorless, más si cabe, si vienes de un cuerpo de cámara con espejo, con un volumen considerablemente superior.

Esto tiene sus admiradores y sus detractores, hay a quien una cámara tan pequeña le resulta incómodo y hay quien valora la portabilidad de un cuerpo de estas dimensiones. Yo soy de los segundos, aunque he de decir que acostumbrarse a este tamaño de cámara requiere de tiempo.

En caso de incorporar un objetivo luminoso a un cuerpo sin espejo (por lo general grande y pesado), el conjunto queda algo desequilibrado por el escaso volumen de la cámara y lo pesado del objetivo, algo que ocurre en menor medida en un cuerpo con espejo.

Si optamos por ópticas más humildes (pero igualmente válidas) como el Zeiss 24-70 f4 del que hablé en mi anterior entrada al blog el conjunto queda mucho más equilibrado y en tan solo 1kg de peso, tendremos un equipo entre manos capaz de solventarnos casi cualquier situación. Curiosamente 1kg de peso es lo que marca la balanza si ponemos encima un cuerpo de D850.

No sólamente nuestra espalda agradecerá este contenido peso. Si utilizamos un gimbal en nuestro día a día, los motores de este serán capaces de ofrecernos una mejor estabilización, además de alargar la vida útil de sus motores.

Otros motivos

Como dije al comienzo, el video y tamaño eran los dos motivos principales de mi decisión de pasar a mirrorless, pero no los únicos, os ofrezco algunos más:

Visor electrónico

Al igual que el tema del tamaño, tiene sus pros y sus contras. La visión tan “real” que nos ofrece un espejo es algo insuperable por un visor electrónico, pero en cambio tener un micro monitor cuando ponemos el ojo en el visor nos ofrece posibilidades tan interesantes como poder tener en nuestro ojo muchos más parámetros de configuración o ver la imagen en tiempo real tal y como quedará al pulsar el liberador del obturador.

Estabilización en fotografía

Si en vídeo hablabamos de la estabilización en el sensor como una ventaja, en fotografía aún más. El mecanismo de desplazamiento de sensor de imagen que nos ofrece sony nos permite disparar (dependiendo del objetivo) a velocidades de obturación inimaginables para quien lleva años disparando con un sistema convencional.

Autoenfoque

Con 693 puntos de enfoque repartidos por todo el área de imagen, 5 modos de enfoque (AF-S, AF-A, AF-C, DMF y MF), posibilidad de seleccionar 6 áreas de enfoque, el famoso EYE AF y una detección y seguimiento de sujetos sencillamente espectacular, la Sony hace que en el apartado vídeo, enfocar manualmente no sea una obligación. Tener un autoenfoque en el que se pueda confiar nos ayuda enormemente al utilizar gimbals y nos permite centrarnos más en otros aspectos como la composición.

Además, gracias a su pantalla táctil, podemos elegir el punto de enfoque o bloquear el enfoque en un sujeto con nuestro dedo. Una característica que resulta algo realmente cómodo, tal y como hacemos en nuestros smartphones.

Si esta función no va contigo, existe la posibilidad de seleccionar el punto de enfoque con su joystick integrado, que nos ofrece una gran agilidad y rapidez para realizar esta selección.

Personalización

Con 11 botones completamente personalizables, no hay nada que no tengas a mano. Estas configuraciones nos permiten un flujo de trabajo mucho más rápido y no perdernos ninguna acción al no tener que acceder a submenús para seleccionar opciones.

ISO y ruido

Esta cámara es ante todo compensada, no destaca en resolución (24mpx) como su hermana R, ni tampoco en ISO máximo (su iso nativo va desde los 100 hasta los 51200) como la S. Esa compensada relación resolución/iso hace que tengamos unas imágenes con una calidad realmente profesional y un comportamiento a isos altas como pocas.

Modo silencioso

Dependiendo del tipo de fotografía que hagas, esto puede ser una características más o menos importante, en mi caso, ya que trabajo con empresas que generalmente estan en horario de apertura cuando estoy fotografiando, es de vital impotancia no hacerte notar más de la cuenta y poder disparar en total silencio es algo que realmente valoro y mucho.

Autonomía

Atrás quedaron esos tiempos en los que las cámaras sin espejo eran descartadas por su escasa autonomía. El hecho de tener que alimentar al sensor de manera constante hacía que las baterías durasen un abrir y cerrar de ojos. En este modelo (A7III) he podido disparar más de 1000 fotografías con una misma carga. Lo mismo que con mi D750.

 

Conclusiones

En mi caso, después de varios años con sistema con espejo y varios berrinches con el autoenfoque de mi D750, he encontrado un producto que satisface (y cuanto) mis exigencias hacia una cámara de foto y vídeo, amén de otro buen puñado de especificaciones que aún hacen que se me quede la boca abierta.

Si en tu caso, por el contrario, no das demasiada importancia al vídeo o simplemente te encuentras cómodo con el enfoque manual, si dispones de una buena gama ópticas estabilizadas, si el tamaño de tu equipo no supone un handicap o simplemente estás contento con tu sistema y no quieres invertir desde cero en uno nuevo, tal vez no necesites pasar a mirrorless y las cámaras con espejo sigan siendo una opción muy válida para ti.

Lo que está claro es que las Mirrorless han llegado para quedarse y quién sabe si ¿para reemplazar al espejo que durante tanto tiempo nos ha acompañado?

¿Existen motivos para pasar a Mirrorless? Cuéntanos tu opinión en los comentarios.

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